Conversaciones

“En la conversación hay un tiempo para callar y otro para escuchar. Y ambos tiempos son fructíferos, porque cuando escuchamos, no sólo estamos conociendo a la otra persona, sino a nosotros mismos también”

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Los días 19 y 20 de diciembre pasados se celebró en Monzón la segunda edición de Dinámica organizado por la Asociación de Mujeres Empresarias de la Provincia de Huesca y la Asociación Provincial de Empresas de Servicios de Huesca.

Es un espacio y tiempo dedicados al encuentro y la colaboración entre empresas. El formato se basa en la realización de mesas redondas y actividades que faciliten la interrelación de los asistentes.

El logotipo del evento, diseñado por Veintiocho Estudio Creativo, es clarificador de la filosofía: muestra unas extensas raíces de un árbol de donde surge un cohete disparado:

https://empresariashuesca.files.wordpress.com/2014/12/cartel-dinamica-2014-amephu-monzon-asociacion-mujeres-empresarias-de-huesca.jpg

No intenta ser un congreso donde se impartan de forma acelerada una vasta cantidad de información en multitud de actividades con diferentes ponentes venidos de fuera. En este caso, los protagonistas son los asistentes, y las actividades una tierra de cultivo donde se extienden las raíces que van creciendo en la interacción de unos y otros.

Es una gran conversación con uno mismo, con las personas y con las ponencias expuestas. Hay un tiempo para escuchar en grupo, y otro tiempo para decir tu opinión al grupo.

Hay momentos para dialogar personalmente y otros para hacerlo en pequeños grupos. En torno a un café, un vino o una comida la conversación va fluyendo, a la par que se extienden las raíces.

En la conversación hay un tiempo para callar y otro para escuchar. Y ambos tiempos son fructíferos, porque cuando escuchamos, no sólo estamos conociendo a la otra persona, sino a nosotros mismos también.

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Los modelos de comunicación que surgen de los sistemas de información, especialmente el de las redes sociales y la mensajería instantánea, pueden fácilmente desviar nuestra atención.

Y como consecuencia, mantener múltiples micro conversaciones, como si fuéramos abejas cogiendo polen de flor en flor, sin percatarnos de la planta donde estamos posados.

Daniel VALLÉS TURMO

CEEIAragón

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