Como niños…

Llega la época de las comuniones, un acontecimiento que ha sobrepasado su ámbito religioso para convertirse en un acontecimiento social donde priman múltiples razonamientos o criterios y en el que el protagonismo no siempre recae en los comulgantes.

Muchas quejas sobre el gasto que supone, sobre la conveniencia o no, sobre si es algo que revive o una tradición que debería perder fuelle.

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El caso es que es una opción personal de las madres y los padres, de las niñas y los niños que ven que el resto de la clase, de las amistades, del vecindario lo celebran por todo lo alto. Vestidos, ropas, convites, regalos. Una tentación que pone a prueba la razón y el sentimiento.

Yo no voy a entrar en si es conveniente o no, simplemente analizo y doy pistas sobre el aspecto fotográfico del hecho porque llega el momento del recuerdo: el día de las fotos.

Y ese día de las fotos se convierte, desde que tengo uso de razón, en tres citas casi ineludibles. La primera, la foto de estudio; la segunda, las fotos de la ceremonia religiosa; la tercera, las fotos del convite.

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Aspectos generales:

Todo el mundo tiene un cuñado que tiene un camarón tremendo y hace unas fotos geniales, un sobrino que está estudiando informática y que esto de la tecnología se le da de maravilla o la hija de una prima que estudia imagen y sonido en Madrid y seguro que no le importará hacer el “trabajo”.

Por otro lado, llevamos ya tanto gasto que parece que el cuerpo nos pide ahorrar un poquito en las fotos. Pero es que están tan monos…

Mi consejo, por supuesto, es que contéis con profesionales para no arriesgar las relaciones familiares: el “cuñao” acaba haciendo unas fotos un poco fulerillas (parece mentira con la cámara que tiene), el sobrino se fue de marcha la noche anterior (y no estaba el horno pa’ fotos) y la hija de la prima no ha venido al final desde Madrid (ya podía haber avisado antes).

Podéis escoger un mismo fotógrafo/a para los tres actos o escoger diferentes profesionales según sus especialidades. Están los que se les da de maravilla las fotos de estudio y a otros, en cambio, que en la foto de acción dan lo máximo.

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Consejitos:

Cuatro consejitos rápidos y fáciles para que acabéis con plena satisfacción el momento fotos:

  • Escribid una lista de aspectos que queréis que se cumplan: qué resultado queréis, qué os apetece que reflejen las fotos, gente importante que debe salir… Y se la pasáis al profesional. Que no sea muy extensa, pero que sea muy clara. Pactad también la fecha de entrega y el tipo de material que queréis tener.
  • Pactad previamente las condiciones y los precios. Hay profesionales que os pueden dar facilidades diversas de pago, sobre todo si contratáis con tiempo.
  • Tened respeto en la iglesia e intentad que no parezca un despliegue de móviles y cámaras, que más parece una masterclass de fotografía móvil que una ceremonia religiosa. Para eso está el profesional.
  • Y sobre todo, dejad que vuestras hijas e hijos sean niñas y niños. Por más que nos parezcan ya unas mujercitas y unos hombrecitos, son tiernos infantes. Y su gracia estriba en eso. Buscad también que tengan fotos divertidas, hablad con ellos del tipo de fotos que les podrían gustar, de rincones, situaciones, momentos, aficiones, compañías… Haced las que los abuelos quieren ver, pero darle la oportunidad de hacer un reportaje chulo desde su punto de vista. Ellos tendrán mejor cara el día de la sesión. Y, con el tiempo, os lo agradecerán.

José Ángel Alegre

Capycua Equipo Creativo

http://www.capycua.com/

 

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