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En casa de mis padres – A todas las madres y padres del planeta.

    En casa de mis padres

 A todas las madres y padres del planeta.

En casa de mis padres no había calefacción. Un último cuarto piso sin ascensor en una de esas esquinas a las que el cierzo en invierno atizaba sin descanso y el calor, en verano, derretía los sueños.

La noche del 5 de enero, la magia se apoderaba de la imaginación. Y casi podías sentir el aroma a incienso porque el oro y la mirra no sé a qué huelen. Con las orejas limpias y los oídos abiertos, intentábamos detectar un pequeño ruido delator, una pisada de camello o un estornudo inoportuno. ¿Cómo llegan los Reyes? ¿Vuelan con los camellos? ¿Cómo suben hasta el cuarto piso? ¿Caben todos en el balcón? ¿Cómo les da tiempo a repartir a todo el mundo si sólo son tres y seis si cuentas a los pajes? Me gusta el negro Baltasar.

La mañana del 6 de enero no había frío ni calor ni cierzo que valiera. Nos levantábamos igual que nos habíamos acostado: mi hermana, sonriente; mi hermano, tranquilo; y yo, ansioso. Los Reyes Magos no cambiaban las cosas pero te dejaban unas cuantas.

En el salón, que nunca se utilizaba porque era el de las visitas y el del frío, encima de una mesa ovalada, unos bultos tapados con una sábana blanca se instalaban en nuestros deseos.

Hubiera los bultos que hubiera, la ilusión siempre era la misma.

Mis padres no tenían dinero. Un mecánico de un taller de fresados de motores de tren que, cuando salía del trabajo, hacía el mantenimiento de una sala de fiestas en la que el fin de semana era el portero; y una madre que bastante tenía con aguantarme a mí y a los otros dos benditos que convivían conmigo.

La mañana del 6 de enero, por aquel entonces, el Ayuntamiento daba un vale a las empresas para que repartieran a sus trabajadores para canjear por juguetes. Hacíamos cola en el Ayuntamiento y nos daban un regalo.

A pesar de una flaca economía, nunca dejamos de tener reyes. Y ahora pienso el esfuerzo, casi sobrehumano, que debían hacer durante meses para que a nosotros se nos llenara la cara de ilusión.

Ahora, cada 6 de enero, cada día del año, pienso en personas que no pueden regalar pero comparten, en niñas y niños a los que las circunstancias o el destino han condenado a tener menos ilusión, en madres y padres que se acuestan cada noche rezando, en cualquiera de las religiones del planeta, para que, a cambio de su presente, el futuro de sus hijos se torne razonablemente llevadero.

Cada año deseo que mi hija no pierda la ilusión, disfrute la gran fortuna que tiene y no deje de actuar para conseguir el mejor regalo: un mundo mejor y más igualitario. Feliz ilusión.

José Ángel Alegre

Capycua Equipo Creativo

http://www.capycua.com/

Como niños…

Llega la época de las comuniones, un acontecimiento que ha sobrepasado su ámbito religioso para convertirse en un acontecimiento social donde priman múltiples razonamientos o criterios y en el que el protagonismo no siempre recae en los comulgantes.

Muchas quejas sobre el gasto que supone, sobre la conveniencia o no, sobre si es algo que revive o una tradición que debería perder fuelle.

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El caso es que es una opción personal de las madres y los padres, de las niñas y los niños que ven que el resto de la clase, de las amistades, del vecindario lo celebran por todo lo alto. Vestidos, ropas, convites, regalos. Una tentación que pone a prueba la razón y el sentimiento.

Yo no voy a entrar en si es conveniente o no, simplemente analizo y doy pistas sobre el aspecto fotográfico del hecho porque llega el momento del recuerdo: el día de las fotos.

Y ese día de las fotos se convierte, desde que tengo uso de razón, en tres citas casi ineludibles. La primera, la foto de estudio; la segunda, las fotos de la ceremonia religiosa; la tercera, las fotos del convite.

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Aspectos generales:

Todo el mundo tiene un cuñado que tiene un camarón tremendo y hace unas fotos geniales, un sobrino que está estudiando informática y que esto de la tecnología se le da de maravilla o la hija de una prima que estudia imagen y sonido en Madrid y seguro que no le importará hacer el “trabajo”.

Por otro lado, llevamos ya tanto gasto que parece que el cuerpo nos pide ahorrar un poquito en las fotos. Pero es que están tan monos…

Mi consejo, por supuesto, es que contéis con profesionales para no arriesgar las relaciones familiares: el “cuñao” acaba haciendo unas fotos un poco fulerillas (parece mentira con la cámara que tiene), el sobrino se fue de marcha la noche anterior (y no estaba el horno pa’ fotos) y la hija de la prima no ha venido al final desde Madrid (ya podía haber avisado antes).

Podéis escoger un mismo fotógrafo/a para los tres actos o escoger diferentes profesionales según sus especialidades. Están los que se les da de maravilla las fotos de estudio y a otros, en cambio, que en la foto de acción dan lo máximo.

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Consejitos:

Cuatro consejitos rápidos y fáciles para que acabéis con plena satisfacción el momento fotos:

  • Escribid una lista de aspectos que queréis que se cumplan: qué resultado queréis, qué os apetece que reflejen las fotos, gente importante que debe salir… Y se la pasáis al profesional. Que no sea muy extensa, pero que sea muy clara. Pactad también la fecha de entrega y el tipo de material que queréis tener.
  • Pactad previamente las condiciones y los precios. Hay profesionales que os pueden dar facilidades diversas de pago, sobre todo si contratáis con tiempo.
  • Tened respeto en la iglesia e intentad que no parezca un despliegue de móviles y cámaras, que más parece una masterclass de fotografía móvil que una ceremonia religiosa. Para eso está el profesional.
  • Y sobre todo, dejad que vuestras hijas e hijos sean niñas y niños. Por más que nos parezcan ya unas mujercitas y unos hombrecitos, son tiernos infantes. Y su gracia estriba en eso. Buscad también que tengan fotos divertidas, hablad con ellos del tipo de fotos que les podrían gustar, de rincones, situaciones, momentos, aficiones, compañías… Haced las que los abuelos quieren ver, pero darle la oportunidad de hacer un reportaje chulo desde su punto de vista. Ellos tendrán mejor cara el día de la sesión. Y, con el tiempo, os lo agradecerán.

José Ángel Alegre

Capycua Equipo Creativo

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El dedo caliente

Las vacaciones ya se han terminado… o casi. Y tengo que volver a la realidad conjugando dos problemas fundamentales: cómo superar la vuelta al trabajo y qué hacer con el millón de fotos que he hecho este verano. Combatiremos el primer asunto con el segundo.

Fotos de verano

Para los que tienen ya una edad un poco más elevada, ¿os acordáis de aquellas sesiones de diapositivas para los amigos en reuniones eternas que acababan como el rosario de la aurora? Los/las protas se venían arriba contando todos los detalles al ritmo del cataclak del carro de las diapos, el personal invitado comenzaba bien pero acababa perdiendo fuelle y los comentarios derivaban del tema vacacional hacia cualquier aspecto baladí o peregrino que surgía. En fin… que los viajeros mosqueados, los invitados aburridos, todos medio cenados y pa’casa.

La cosa se complica hoy en día porque además tenemos fotos de la cámara, fotos del móvil, las fotos de la pareja, las fotos de la hija, las que me envían de cuando estuvimos juntos, los selfies… en fin, la locura. Así que te doy algún que otro consejo para sobrellevar la cosa con dignidad y con productividad.

Paso 1. Ommmmm. Haz un rato de yoga o meditación o una siesta reconfortante. Necesitas energía.

Paso 2. Soy minerooo. Ya despierto o meditado, ponte música. Al gusto. Seguramente la irás cambiando conforme vaya pasando el tiempo y vaya mutando tu humor.

Paso 3. Ojo. Echa un vistazo general a todas las fotografías en sus distintas formas. Aprovecha para eliminar las que realmente no sirven de nada. Esos dedos delante del objetivo, contraluces bestiales, desenfoques feos…

Paso 4. Ordeno y mando. Es hora de ordenar las fotos. Aglutina material, establece criterios para hacer carpetas y subcarpetas (por temas, por días, por momentos…). Parece un rollo pero luego va bien. Si necesitas renombrar fotografías y quieres que la fecha mande, recuerda ponerla de esta manera: 20150810_Danzantes. Así cuando le pidas que ordene por fecha, lo hará bien. No utilices barras inclinadas (/) ni signos raros. El ordenador se puede confundir. La barra baja está muy bien.

Paso 5. Toque y retoque. Tanto en Mac como en PC, dispones de programas sencillos y gratuitos de retoque digital. También tienes en la red, incluso en línea, que no necesitas descargar. Para todos los gustos. En los móviles hay un montón de posibilidades que además te ofrecen filtros muy molones que te impactarán a ti y tus sufridas amistades.

Contrasta los colores, ajusta un poco las luces, coloca marcos bonitos, vira dos colores, pasa a blanco y negro ese retrato tan romántico…

Paso 6. Ideas para todo el año. Fotos para todo. Cumpleaños, navidad, reyes. Fotos para decorar tu casa o el trabajo con paisajes, retratos o detalles, para cortinas o estores; marcos digitales de regalo con un reportaje familiar dentro; fotos para funda de móvil, ratón o salvapantallas, en tazas, bolsos, camisetas, cojines o almohadones. Marcalibros, postales, calendarios, álbumes, cuentos, revistas o un vídeo.

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Consulta en tu tienda o profesional más cercano que siempre te dará más garantía. Y si no encuentras lo que buscas, siempre te quedará la red.

Con estos pasos, es posible que te inunde un sentimiento de satisfacción por el trabajo bien hecho, quizás te ayude a planificar tus próximas “vacaciones fotográficas” pero lo que es seguro es que te hará tener una idea clara de que hacer fotos no sólo es hacer un click. Hay todo un mundo detrás que lleva un montón de horas, experiencia y conocimiento. Ante la duda… consulta a profesionales. Merece la pena.

José Ángel Alegre – Capycua Equipo Creativo.

Compro… luego insisto

La digitalización de la comunicación, la interconexión de ordenadores y dispositivos, un nuevo software más interactivo y perfeccionado, la mejora de las redes y conexiones han supuesto una transformación tecnológica histórica.

Por otro lado, los medios de comunicación de masas han generado una imparable comercialización de medios, una concentración de empresas globales en grandes conglomerados empresariales y una convergencia empresarial entre operadores de telecomunicaciones, fabricantes de ordenadores, proveedores de internet y medios de comunicación.

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Prosumer

Individualismo versus imperio. Lo local y lo global. Esta nueva escena, la posibilidad de una cierta independencia de funcionamiento y contenidos, ha creado un tipo de actor social diferente, interactivo, informado no sólo por los cauces oficiales, un individuo capaz de enfrentarse, boicotear, promover, producir, compartir e incluso “legislar” normas y costumbres nunca antes planteadas.

Un nuevo lenguaje, una nueva forma, una nueva arma de difusión masiva desde una difusión personalizada. Un individuo genera su propia información, la comparte, la modifica y transforma y crea opinión. Ese mismo individuo que lee lo que quiere leer y promociona lo que quiere promocionar sin las leyes habituales de la oferta, la demanda o el mercado. Un consumidor de nueva generación que reivindica un rol activo tomando plena conciencia de su posición en un sistema económico y social fundamentado en el consumo, en un consumo despiadado y ajeno a una dimensión más humana.

El consumidor actual es proactivo: como decía Manuel Luque, famoso director general de Camp en una antigua y exitosa campaña de publicidad, busca, compara y si encuentra algo mejor, lo compra. Está informado, sabe lo que quiere e incluso, sabe dónde encontrarlo. Es exigente, quiere calidad y precio, no acepta imposiciones y vive en una galería virtual con la mayor oferta que se ha podido tener hasta la actualidad. La red le ha proporcionado herramientas y le ha achicado las distancias y los tiempos.

Prosumers, crossumers… consumidores que producen, que navegan en un mar que Manuel Castells, uno de los sociólogos más influyentes del mundo, ha definido como autocomunicación de masas: “Es la comunicación que seleccionamos nosotros mismos, pero que tiene el potencial de llegar a masas en términos generales, o a las personas o grupos de personas que seleccionamos en nuestras redes sociales”.

Prosumer

Prosumer

Producimos, compartimos, enfocamos, dirigimos, compramos y vendemos, creamos y creemos. La autocomunicación de masas es una bomba de relojería a los pies de los medios de comunicación tradicionales, que como un gran elefante, se defienden de millones de hormigas carnívoras, una marabunta de diminutos “medios de comunicación”, a los que si quieres vencer, o vender, tendrás que adaptar tus medios, formas, contenidos y actitudes a una nueva forma de formar e informar. Un virus de aparente libertad que está corroyendo los cimientos de la reciente historia de la comunicación.

Estos consumidores son el nuevo reto del nuevo comerciante, del nuevo profesional de los servicios o la hostelería. Este es el consumidor que ya está provocando que las empresas o establecimientos dejen de esperar en las trincheras de sus negocios para salir a entender las motivaciones que les mueven, les interesan y les seducen. El neuromarketing ha llegado. Viva el consumidor.

José Ángel Alegre

Capycua Equipo Creativo

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Ya es primavera

Parece mentira, en pleno ataque de niebla, pero ya es primavera. Y es que el tiempo pasa tan rápido que si no nos organizamos llegarán esos eventos tan importantes y nos pillará el toro. ¿Cuáles son esos eventos? Pues esos momentos inolvidables que van a formar parte de nuestra historia vital: nuestra boda, la comunión de los niños, los bautizos. Y su versión más laica y desenfadada: pre-bodas, despedidas de soltería, nacimientos…

¡Menudo follón! Según tu forma de entender los eventos o los compromisos sociales que tengas, vas a necesitar organización y energía para llegar a disfrutarlo plenamente.

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Desde el punto de vista de la imagen, es decir, de la foto y del vídeo, te vamos a dar unas ideas para que este barco ni encalle ni se pierda irremisiblemente en los mares de sur.

1er paso: Test de liquidez

La calidad no siempre está en el precio ni el precio en la calidad. Pero suelen ir bastante unidas. La crisis también ha rebajado expectativas y la necesidad ha hecho que las tarifas de los profesionales se hayan ajustado más que hace unos años en plena bonanza económica. A pesar de todo, es necesario que veas las cosas con más cabeza y menos corazón. Hazte la sencilla pregunta de… ¿cuánta pasta tengo? y adscríbete a unos de estos tres grupos:

Soy un pastoso o pastosa. Eso no es que seas el más pesado de la fiesta. Es que tienes una posición económica desahogada. Puedes gastar, o invertir, como prefieras tomarlo. Quieres algo de calidad y cantidad y estás en disposición de poderlo pagar.

Soy de la tierra media. No me sobra ni me falta. Puedo gastar pero tengo que valorar las acciones que hago para que no se me vaya de las manos.

Soy de “Bastante tengo con casarme”. Este evento me hace mucha ilusión, pero mi presupuesto es muy limitado y no puedo permitirme según qué lujos ni según qué precios.

2º paso: ¡Organización!

Te hayas colocado donde te hayas colocado, estés en el grupo que estés, organizarte es imprescindible. Si no lo haces, lo harán por ti y eso llevará costes seguro. Y cuánto más te vayas acercando a la fecha, más nervios, más ansiedad, más prisas… es decir, más pasta. La organización pasa coger un papel o un ordenador o un móvil y escribir. Sí, si, escribir.

Objetivos. Pon sobre el papel qué quieres conseguir de tu reportaje de fotos o de tu vídeo: qué muestren la felicidad, que sea divertido, que sea formal, que salga todo el mundo sin excepción, mostrar mi poder social, que sea un homenaje a mis padres, parecer los más guapos del mundo, ser diferentes…

Qué quiero tener. Quiero tener fotos de todo, en papel, en digital, quiero las grabaciones completas, quiero un vídeo final, quiero toda la ceremonia grabada, quiero un vídeo corto…

Briefing. Este término proviene del mundo de la publicidad, que a su vez, lo cogió de los aviadores aliados de la Segunda Guerra mundial. Es el documento que describe todo lo que se necesita saber para acometer un trabajo. Es decir, escribe dónde va a ser la ceremonia, cómo va a ser, calendario y horarios, asistentes. Lo más completo que puedas. Esto servirá para que los profesionales entiendan mejor lo que quieres y lo sepan plasmar.

3er paso: Manos a la obra

MUNDO PASTOSO. El último grito en bodas es contratar un o una Wedding planner. Será la persona que planifique estratégicamente el evento desde el punto de vista de la imagen. Pero si lo vas a hacer tú, te doy pistas. Durante años, el mundo de la publicidad dio de comer al mundo del cine, es decir, los directores y profesionales, se mantenían gracias a la publicidad que disponía de los mejores medios. Ahora, son las ceremonias las que se benefician de la publicidad. Puedes utilizar drones (estos pequeños artefactos que cogen vistas aéreas), raíles de travelling para vídeo, steadicam, utilizar un equipo de profesionales para que el producto sea espectacular, hacer reportaje de pre-boda fuera del país, alquilar un plató para las sesiones, realizar un video-clip con un grupo musical en la que los novios sean dos de los integrantes, álbum de diseño… Deja volar tu imaginación. Tu cartera te lo permite.

TIERRA MEDIA. Lee el apartado anterior y adapta a tu economía sus posibilidades. Hay profesionales de todos los precios y calidades. Seguro que encontrarás. Puedes cambiar el plató por un lugar especial, no tienes por qué irte al extranjero al reportaje pre-boda, igual tienes un grupo de amigos y amigas enrollados que te echan una mano, igual no puedes pagar un equipo amplio pero puedes contar con un par de personas. Deja correr a tus ideas pero sujétalas con firmeza.

BASTANTE TENGO… Lo más básico, pero con calidad. Tu pre-boda en el parque al lado de casa, en tu propia casa, en algún sitio especial, tu ceremonia y un bonito álbum (existen ya muchas posibilidad de un presupuesto reducido), copias que consideres necesarias. Y muy buen rollo. La emoción del día será la misma para cualquiera de los tres mundos.

No olvides que estos productos se pueden financiar. Y sobre todo, ten cuidado con la familia. Ese tío que hace tan buenas fotos, tu sobrina que hizo un curso de vídeo, tu cuñado que maneja de maravilla el ordenador… Igual te quedas sin reportaje… y sin familia. Confía en profesionales. Y no olvides que aunque ya es primavera, no salgas a la calle en camiseta que hace mucho frío.

José Ángel Alegre

Capycua Equipo Creativo

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Selfies, mira qué hago

Cuando tienes una criatura, hay una parte de tu tiempo que la dedicas a la maravillosa y agotadora actividad de observador: mira qué hago, papá.

Pero estas dos formas de estar en la realidad, hacer y mirar, conviven desde hace años. De joven, cuando no existían los teléfonos móviles, quedabas para ver, con las amistades, interminables rollos de diapositivas de las vacaciones. Después, con los móviles, llamabas para contar el maravilloso atardecer que estabas disfrutando. Llegaron los SMS a empujones y allanaron el camino al Átila de la telefonía, el Whatsapp, que arrasó con todo lo que pillo en su camino. Ya, cualquier momento era bueno para ser contado.

Los teléfonos inteligentes, provistos de cámaras cada vez más sofisticadas y potentes, y un mundo invadido por apps que te permiten desde freír un huevo hasta construirte un cohete espacial, colocan al alcance de tu mano una increíble plataforma de comunicación.

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Selfie de María, multiselfie de Sergio y nuestro usie.

Me levanto… foto. Me acuesto… foto. Desayuno… foto. Mi culo… foto. Mis colegas… foto. En la playa… foto. Estoy guapo… foto. Estoy feo… tres fotos. En el gimnasio, en el colegio, en la cola del concierto, en la cola del Súper, en el coche, fuera del coche, encima del coche, debajo del coche…

¿Es moda? ¿Es locura, obsesión, tonterías de jóvenes adoptada por mayores, majaderías animadas de ayer y hoy, la vida diaria, un mundo nuevo?

Compartir es tan bueno que la humanidad no sería humanidad si no hubiese compartido. Probablemente todo es cuestión de equilibrio, como todo en la vida. Me encanta ver a nietos y nietas con sus abuelos en un cariñoso selfie. Probablemente ellos con esta acción están contribuyendo a disminuir la brecha digital que sufren las personas de mayor edad. Pero quizás resulta excesivo y, hasta peligroso, enseñar a todo el mundo todos los rincones de tu vida.

Así que, quizás es bueno, adoptar alguna qué otra medida de seguridad (no etiquetar direcciones, datos personales completos, localizaciones exactas de lugares habituales como el colegio o el gimnasio…). Salvo, claro está, que tus fines sean promocionales o comerciales y que busques precisamente eso, publicitarte.

Un Selfie comprometido.

No me refiero a que te hagas un selfie besándote con una antigua pareja y lo subas a la red. Esta tendencia, que gana fuerza e interés, es el selfie por algo. Acciones reivindicativas, solidarias, de compromiso social, de protesta, de pertenencia a ideologías, proyectos o acciones determinadas bien valen tu selfie.

La cámara y tú, Raúl y el Midi y cuantos más, mejor.

La cámara y tú, Raúl y el Midi y cuantos más, mejor.

Si quieres tirar por estos derroteros, piensa en una camiseta o cartel que tenga el mensaje, un fondo significativo, una actitud y un gesto acorde con el tema.

Pero si de verdad quieres doctorarte, te paso una lista con las distintas categorías de Selfies que hay:

–          Usie. Mira… no estoy yo solo. Más de dos o tres persona.

–          Multiselfie. Mira que tres fotos mías en una sola imagen.

–          Braggie. Mira que cuerpazo tengo (poca ropa, bañador…).

–          Belfie. Mira qué culazo tengo. Sin comentarios.

–          Bedfie. Mira qué carita tengo en la cama. Autorretrato recién levantados.

–          Selfit. Mira qué cachas me he puesto en el gimnasio… ¡y cómo sudo! Fotos en ropa deportiva y haciendo ejercicio.

–          Selfbeach. Mira qué envidia de playa.

–          Pregantselfie. Mira qué embarazadísima que estoy.

–          Photobomb. Mira que burro me estropeó la foto. Esas autofotos en las que te aparece un bicho que te estropea la foto pero tus colegas se desternillan de risa.

–          Sellotape selfie. Mira qué enrollao… Inspirado en una película de Jim Carrey, te desfiguras la cara con cello hasta quedar lo más horrosamente que puedas.

–          Aftersex selfie. Mira qué carita se nos queda. Autofoto que publican las parejas después de haber tenido un rato de “jarana” sexual.

–          Underboob. Mira que casi casi… Consiste en hacerse una fotografía en la que dejas ver la parte inferior de los pechos, sin llegar a hacer visible el pezón.

–          Powerselfie. Mira qué importante soy. Autofoto entre políticos o gente influyente.

Hay más: del hueco de la cadera al llevar bikini, borracho, del pelo, haciendo muecas, de parejas enamoradas, con personajes famoso, el look diario, aviones, turistas, con mascotas… Vamos, un sin vivir para vivir en la red.

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¿Quién da más?. Busca tu propio selfie.

La mundial.

Aunque el selfie más curioso lo está haciendo la NASA. A raíz del día de la Tierra del pasado 22 de abril, se invitó a gente de todo el mundo a hacerse una autofoto y compartirla en las redes sociales. La NASA ha compuesto un gran mosaico con todas ellas para generar una peculiar visión del planeta. 36.000 fotografías individuales para fomentar la conciencia ambiental y reconocer la labor de la agencia en pos de la protección del planeta.

Busca tu propio selfie o invéntate nuevas categorías y comparte. Y si puede servir para algo, el mundo te lo agradecerá.

Y cuando el selfie no sea suficiente, busca un buen profesional que te haga unos retratos estupendos, tuyos, de la familia, de los colegas o de tu trabajo. Lo disfrutarás.

José Ángel Alegre

jaalegre@capycua.com