Bronceado responsable

Este mes os vamos a hablar sobre un tema muy muy importante y al que desgraciadamente no le prestamos la atención que debiera, o no sabemos como hacerlo: el bronceado responsable.

La exposición al sol sin protección provoca daños que se acumulan día a día en la piel que tiene efecto memoria, es decir, que el exceso de luz solar queda registrado sobre la piel y cuando se ha producido una quemadura en el cuerpo, con el paso del tiempo puede provocar el envejecimiento prematuro de la piel o dependiendo de la gravedad, causar distintas lesiones como manchas, alergias, cáncer… Por todo esto, lo mejor es prevenir estas situaciones utilizando protectores solares adecuados, y siguiendo una serie de pautas, como aplicarlos media hora antes de exponerse al sol, repitiendo la aplicación periódicamente y evitando las horas de máxima intensidad solar (entre las 12 y las 4 de la tarde).

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Efectos del sol sobre la piel: El sol contribuye a mantener una buena salud, ya que aporta beneficios físicos y emocionales como activar la circulación, favorecer la síntesis de la vitamina D3, fortalecer los huesos o reforzar el sistema inmunológico. Asimismo, el sol influye en el estado de ánimo, ya que equilibra el sistema nervioso y ayuda a combatir la depresión.

Cómo se produce el bronceado: Al exponer la piel a los rayos solares, el cuerpo comienza a producir un pigmento, denominado melanina, que absorbe los rayos y hace que la piel adquiera un tono bronceado para protegerse del sol. Pero este mecanismo defensivo natural del organismo no es suficiente para contrarrestar los efectos nocivos de los dos tipos de rayos ultravioletas (UV) que alcanzan la superficie de la piel: los UVA, responsables de que la piel adquiera un tono bronceado, y los UVB, responsables del enrojecimiento.

¿Qué factor de protección necesita tu piel?

El Factor de Protección Solar (FPS) indica, mediante un número, el tiempo que se puede permanecer bajo el sol, antes de que aparezca el enrojecimiento previo a la quemadura. Por ejemplo, un factor 15, indica que se puede tomar el sol 15 veces más de lo que sería posible sin haber utilizado el protector.

Se distinguen seis tipos de piel, dependiendo de su resistencia al sol:

TIPO 1. Piel muy clara, ojos azules, pelirrojo y con pecas. Se quema siempre.  FPS total: 50.

TIPO 2. Piel clara, cabello rubio o pelirrojo y con pecas. Se quema con frecuencia. FPS: 30.

TIPO 3. Piel blanca. Se quema con moderación y se pigmenta. FPS: 15, como mínimo.

TIPO 4. Piel blanca o ligeramente oscura, cabello y ojos castaños o negros. Se pigmenta con facilidad y de forma rápida. Apenas se quema. FPS: entre 8 y 10.

TIPO 5. Piel oscura. Se quema raras veces y se broncea con rapidez e intensidad. Protección moderada mínima. FPS: entre 6 y 8.

TIPO 6. Piel negra. No se quema nunca y se broncea inmediatamente. FPS: entre 4 y 6.

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Si no te gusta tomar el sol o no quieres dañar tu piel, la alternativa perfecta para un resultado natural y sin sorpresas desagradable, es un bronceado de caña de azúcar o autobronceador en cabina. Este sistema realizado correctamente consigue broncearnos instantáneamente, sin riesgos ni largas sesiones de exposición, el resultado puede ser muy satisfactorio. La duración media es de 5/7 días y podemos realizarlo todas las veces que queramos.

Como siempre os decimos, déjate asesorar por especialistas de la estética, que conocen la piel y pueden adelantarse a posible efectos adversos.

Lara Acín Allué

Laysa Centro Estético.

http://esteticalaysa.com/

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